¿Blennus Singularis?

Por: CAMILO MEJIA

Si para recobrar lo recobrado debí perder primero lo perdido, si para conseguir lo conseguido, tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todohe comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Porque después de todohe comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”

“Aceptar el dolor” NEMER IBN EL BARUD

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve algo claro en mi cabeza, historias confusas y experiencias variadas han hecho de mi un hibrido extraño, un personaje de ficción que vive en un mundo que aunque otros ven real, se siente ingrávido, carente de conciencia y de verdad. Las palabras que pronuncian los hombres suenan mas a soledad y a vacio, no por su sentido, sino por la falta de autenticidad con las que son pronunciadas.

La contrariedad es en la actualidad la verdadera razón de la existencia, es el tiempo donde nadie quiere ser su propio “yo” debido a que ser consecuente con su realidad, llevaría a un estado permanente de ansiedad desenfrenada seguida por una imperante zozobra emocional…¿confuso?, no, al contrario, es más sencillo de lo parece, simplemente todos somos “frankenstein” disfrazados de estrellas de cine, bestias hedonistas con deseos de vivir en estados de eterna placidez física o emocional, pero llenos de miedos estúpidamente arraigados a entornos falaces y mutados, pávidos de enfrentar nuestras verdades, nuestras falencias.

Temerosos de actuar de manera directa en base a lo que se piensa, tal vez por miedo al rechazo generalizado de la sociedad, nos dejamos llevar por falsas ideas de realidad, reinventándonos día a día con el fin llenar las expectativas de una sociedad marcada por la falta de identidad colectiva e individual.

“Ser o no ser”, es el dilema de los individuos en la sociedad actual, una quimera que nos aleja de reconocer el “YO” como un valor de la identidad colectiva, llevándonos a una búsqueda inerte de aceptación grupal.

¿Cómo contarle al mundo algo que ya conoce?, ¿cómo decir que soy una persona más del común?, Tan solo alguien más en el camino, una de tantas personas que te cruzas cada día en las sendas de tu ciudad…una sombra más en la vida de cualquiera de ustedes.

El inicio

Nací en la más común de las familias…una disfuncional, donde todos hablan bien de todos en navidad, y se odian más aún en año nuevo...., crecí en un estado de letargo mediático, encaminado por la caja de rayos catódicos frente a la que todos se sientan en “familia”, escuchando discusiones políticas ridículas y viendo como mi circulo inmediato se dividía por un bipartidismo inexistente. La violencia audiovisual, la falsedad inexplicable de la realidad, la falta de carácter de los que dirigen, la ineptitud de los que eligen, plantaron en mi la semilla de la estupidez durante mi adolescencia, y en mi Pseudo-adultez me deje llevar por las falsas expectativas del arte y el amor, aprendí a las malas a no confiar en los que más amas, y a no amar demasiado a una sola cosa, también me entere tarde que “la vida no radica en la cantidad de veces que respiras…..sino que radica únicamente en la cantidad de veces que te quedas sin aliento”, y que la mejor manera de darse cuenta de que se ama a alguien es aceptarse a sí mismo en el reflejo de sus ojos. Me di cuenta durante el recorrido que viajar sin compañia es bueno para el alma, pero no para la cabeza, también que es bueno “hacer lo que se le da la gana, mientras se haga bien”, que “la verdad duele”, que hay un “más allá de siempre”, que es esencial “procurar que tus palabras sean dulces, porque puede que algún día tengas que tragarlas”, que “Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos”, también que “Solemos perdonar a los que nos aburren, pero no perdonamos a los que aburrimos”, que “hay que mirardos veces para ver lo exacto; y una sola vez para ver lo hermoso.”, que por extraño que suene, “No se desea lo que no se conoce.”, que es “sabio hombre sin memoria…”, que “El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere en el olvido." Y lo más importante, que “Hablo, pero no puedo afirmar nada; buscaré siempre, dudaré con frecuencia y desconfiaré de mí mismo.”

La realidad de las cosas esta así, soy tu, el, y cualquiera de ellos, pienso lo que todos piensan pero digo lo que nadie quiere oír, uno más en la esquina de cualquier lugar.

Blennus Singularis